CONCIERTO «LA NAVIDAD» 2025

CONCIERTO «LA NAVIDAD» 2025

By |2025-12-23T11:15:22+02:00diciembre 11th, 2025|eventos|

 

CONCIERTO «LA NAVIDAD»

La banda de música de la Asociación “Musidrola” vuelve a escena con su tradicional “Concierto de Navidad”, que se celebrará el sábado 20 de diciembre a las 18:00 h. en el Auditorio Municipal de Pedrola. La entrada será libre hasta completar el aforo.

En esta ocasión, el concierto tiene una temática única: “La Navidad”, y está conformado por obras de grandes maestros de la literatura clásica, tales como: Piotr Ilich Tchaikovsky, Serguéi Prokófiev, Charles Gounod o Edvar Grieg, eso sí, afrontando el tema desde algunos mundos particulares tales como el de los juguetes, las marionetas, las estrellas y los cuentos infantiles de seres fabulosos. Todo ello marinado, ¡Cómo no!… con algún villancico.

Durante el concierto podremos asistir a varios momentos emotivos, tales como la “Ceremonia de debut” de tres nuevos componentes en esta bicentenaria banda, la “Ceremonia de imposición de las Insignias de Plata”, a cuatro músicos que cumplen 25 años en esta agrupación musical, y la despedida en la dirección titular de Miguel Ángel Díez Adiego, tras 25 años al frente de la dirección de la Banda de Pedrola.  Además, esta XXXVIII edición contará con algunos artistas invitados, como Viktoriia Husareva, Jesús Pescador o Nacho del Río.

 

NOTAS AL PROGRAMA

“Para conformar este repertorio… he afrontado la Navidad desde el mundo de los juguetes, de las estrellas, de las marionetas, de los cuentos con seres fabulosos, etc., deambulando por diferentes géneros y épocas; desde la música clásica y hasta la música del siglo XXI.  Eso sí, no dejando escapar el folklore, es decir, los villancicos”.

 

El Cascanueces

Esta música emerge como una joya en el repertorio de Tchaikovsky, y su creación en 1892 marcó un hito en la historia del ballet clásico. La obra, creada junto con el coreógrafo Marius Petipa, está inspirada en el cuento de E.T.A. Hoffmann, y se estrenó en el Teatro Mariinsky de San Petesburgo. Desde su estreno, “El Cascanueces” ha cautivado a audiencias de todas las edades, convirtiéndose en un elemento fundamental de las celebraciones navideñas de todo el mundo.

El personaje principal del cuento es Clara, una niña que baja las escleras de su casa en la noche de la Nochebuena para jugar con su regalo favorito, un cascanueces, y ahí comienza su aventura mágica en la que ambos tienen que derrotar a un ratón. Después, Clara y el cascanueces vuelan en trineo a través de la Tierra de las Nieves hasta el Reino de los Dulces, donde son testigos de una deslumbrante exhibición de bailes.

En esta obra, hay un mundo mágico de niños pequeños, juguetes, un árbol de Navidad, copos de nieve y dulces, todo con la perfecta composición de Tchaikovsky.

«Troika». 

El término se refiere a un trineo de nieve tirado por tres caballos, muy típico de Rusia.  Se trata de la 4ª danza de la Suite Sinfónica “El teniente Kijé” Op 60, de Serguéi Prokófiev.  Originalmente, este trabajo se concibió como un acompañamiento musical a la película del mismo nombre, estrenada en 1934.  Constituye la primera aproximación de Prokófiev a la música cinematográfica y se debe a un encargo que recibió de la Unión Soviética tras su exilio poco después de la Revolución de octubre de 1917.

La melodía principal de esta danza proviene de una antigua canción de los húsares, que aparece por primera vez de forma lenta disonante. Tras dicha introducción el ritmo se acelera: el sonido de los cascabeles y los rápidos pizzicatos dan la sensación de un raudo viaje invernal montados en un trineo dirigido por tres caballos típico de Rusia.  El viaje se interrumpe a intervalos regulares por el tema principal, que lleva el movimiento a su fin tras una lenta repetición de su última frase.

El término Troika también se ha referido a los equipos de tres líderes que dirigían la antigua Unión Soviética.  Actualmente, la palabra «troika» se ha adoptado en otros idiomas para referirse a un grupo de tres personas o instituciones que ejercen una función conjunta, especialmente en el ámbito político y económico.

Marcha fúnebre de una marioneta (en francés: Marche funèbre d’une marionnette)

Es una pieza musical corta del compositor francés Charles Gounod (1818-1893).  Fue escrita en 1872, originalmente para ser ejecutada como un solo de piano y más tarde orquestada por el propio autor en 1879.  Esta marcha es el equivalente de Charles Gounod al “Carnaval de los Animales” Camile de Saint-Saëns, ya que esta pequeña pieza vengativa, humorística y paródica se ha convertido en una de las más famosas del compositor.

Un acorde en fortísimo, seguido de un silencio dramático, este inicio in medias res* señala la repentina ruptura y el trágico final de una marioneta. Ya no se mueve, yace en el suelo, y a su alrededor, un grupo de amigos hechos de madera y trapos llora su partida con lamentos de viento madera. Para la despedida final, parte la procesión de juguetes… En contraste con el carácter emotivo del adagio de cuerda introductorio, aquí hay un tema menor con un ritmo demasiado vivo para ser sinceramente triste. Es una melodía vibrante interpretada por un clarinete y un oboe. Su timbre seco y ligero nos recuerda que el conjunto de muñecas y marionetas también está hecho de madera.

* in medias res: En pleno asunto, en plena acción. Usada especialmente refiriéndose al comienzo de una narración.

Marcha de los Trolls de Edvard Grieg (1843-1907) Incluída en su colección “Lyric Pieces, op. 54” es, probablemente, una de sus piezas más conocidas.

Los trolls son una constante en el folclore noruego, algo así como el equivalente a nuestro «hombre del saco». Al norte en Noruega, donde las tormentas invernales azotan las costas curtidas por el clima, encontrará bosques oscuros con lagos iluminados por la luna, profundos fiordos rodeados de imponentes montañas cubiertas de nieve y largos ríos y arroyos fríos que caen en cascada por la montaña. Aquí es donde puedes encontrar a los trolls irritables y de mal genio que salen de sus escondites después del atardecer, marchando para causar estragos en los hogares noruegos desprevenidos.

Trol es un término paraguas que engloba a varios tipos de seres humanoides presentes en el folclore de los países escandinavos y con raíces en la mitología nórdica. Tanto su aspecto como su personalidad pueden variar mucho, pero por lo general son peligrosos y bobalicones. Los troles pueden ser gigantes o incluso colosales (como los jotner), pero también pueden ser duendes pequeños, gnomos, y otros seres mitológicos del inframundo.  Los troles suelen vivir en zonas inaccesibles de naturaleza virgen, como, por ejemplo, en cuevas, en las montañas, en los bosques, o en el mar.

“Suite from Interstellar”

Es una banda sonora de Hans Zimmer compuesta para la película épica de drama y ciencia ficción británico-estadounidense y canadiense de 2014 titulada “Interstellar”.   Dirigida por Christopher Nolan y protagonizada por Matthew McConaughey, Anne Hathaway, Jessica Chastain, Michael Caine y Matt Damon.

La película se ambienta en un futuro distópico donde la humanidad está luchando por sobrevivir, ya que la Tierra se está volviendo inhabitable por el polvo que está arrasando con todo, cuenta la historia de un grupo de astronautas que viajan a través de un agujero de gusano cerca de Saturno en busca de un nuevo hogar para la humanidad.

Los hermanos Christopher y Jonathan Nolan escribieron el guion, que tuvo su origen en un borrador que Jonathan desarrolló en 2007. Christopher Nolan produjo la película junto a su esposa Emma Thomas mediante su compañía productora Syncopy, y con Lynda Obst a través de Lynda Obst Productions. El físico teórico Kip Thorne, cuyo trabajo inspiró la película, fue productor ejecutivo y participó como consultor científico. Warner Bros., Paramount Pictures y Legendary Pictures cofinanciaron la película.

«Interstellar» se estrenó el 26 de octubre de 2014 en Los Ángeles. En América del Norte se lanzó en película fotográfica, expandiendo su disponibilidad a otros lugares usando proyectores digitales. En los Premios de la Academia de 2014, la película ganó el Óscar a los mejores efectos visuales, y fue nominada por mejor banda sonora, mejor sonido y mejor diseño de producción.  Recibió también varios premios y nominaciones, en particular por sus efectos visuales, fotografía, banda sonora y la actuación de Mackenzie Foy.

Esta música discurre sin apenas melodías o con melodías muy sencillas, y se construye a través de las texturas orquestales, dibujando amplios paisajes sonoros que acompañan perfectamente a las imágenes y transmiten la vastedad del espacio, la soledad, el paso del tiempo y el profundo vínculo humano.

“Son of Santa the Barbarian”

La figura de Santa Claus, o Papá Noel, tiene raíces en la mitología nórdica, particularmente en la figura de Odín y su Cacería Salvaje. Odín, el dios principal en la mitología nórdica, era conocido por liderar una caza mística durante el solsticio de invierno, donde recompensaba a los virtuosos y castigaba a los malvados. Esta tradición de un dios viajando y repartiendo regalos o bendiciones influyó en la creación de la figura de Santa Claus.  El nombre «Joulupukki», que significa «Cabra de Navidad» en finés, también tiene raíces en la antigua mitología pagana nórdica, donde la cabra era un símbolo navideño. Además, los tomtes o nisse, los gnomos de la mitología escandinava, también se asocian con la figura de Santa Claus. 

En resumen, la mitología nórdica influyó en la figura de Santa Claus de varias maneras:

-Odín y su Cacería Salvaje:  La idea de un dios viajando y repartiendo regalos o bendiciones. 

-Joulupukki:  El nombre finés para Santa Claus, que significa «Cabra de Navidad» y está ligado a la tradición de la cabra como símbolo navideño. 

-Tomtes o nisse: Los gnomos escandinavos que también se asocian con la figura de Santa Claus. 

-Sleipnir: El caballo de ocho patas de Odín, que podría haber inspirado la idea de un trineo tirado por renos. 

«Los campanilleros»

Es una tradición musical navideña muy arraigada en la región de Andalucía (España) y en partes de Extremadura y Castilla-La Mancha. Se trata de un villancico, generalmente cantado por grupos de personas, que acompañan sus voces con campanillas u otros instrumentos como guitarras, zambombas o panderos.

La historia de «Los campanilleros» se remonta a los «Rosarios de la Aurora», celebraciones religiosas que se realizaban antes del alba en honor a la Virgen, donde se cantaban canciones por las calles. Estos grupos, formados principalmente por campesinos, salían a tocar campanillas y cantar antes del amanecer para invitar a los vecinos a la oración.

La tradición ha evolucionado a lo largo de los años, y se ha adaptado a diferentes estilos musicales. Una variante importante es la de los «campanilleros» aflamencados, donde el ritmo y la melodía toman características del flamenco, siendo interpretado con guitarra y voz.

Los campanilleros”, un cante de larga y antigua proyección popular estuvo asociado a unos hombres, campesinos en su mayoría, que iban tocando unas campanillas con cuyo sonido recordaban a sus vecinos de cada pueblo que debían sumarse en procesión a la Misa del Alba para el rezo del Santo Rosario.

Ello sucedía a finales del siglo XVII y el XVIII, muy en concreto en comarcas andaluzas, extremeñas y del sur de Castilla La Mancha.  Unos coros y acompañamiento de guitarras ponían un fondo de música popular a las canciones que iban desgranando cuantos fieles acudían a esa cita religiosa.  El eco de los sonidos de las campanillas o cascabeles procedentes de las caballerías resonaba camino de la iglesia de aquellos Rosarios de la Aurora.  Las canciones de entonces fueron ya en el siglo XX más concretamente en sus letras dedicadas a la venida del Hijo de Dios.  Se cree que el primer “cantaor” que popularizó “Los campanilleros” fue Manuel Torre, un “cantaor” legendario nacido en Jerez, nacido en 1878, fallecido en 1933, quién en 1929 grabó así su creación.  Unos años más tarde, el villancico fue popularizado por La Niña de la Puebla, aunque con otra letra. Después, se le han adoptado mil letras nuevas…  Se han hecho muchas versiones de este legendario villancico, aunque no es fácil de cantar…

En definitiva, «Los campanilleros» representan una tradición navideña y religiosa muy arraigada en el sur de España, donde se unen la música, la fe y la celebración de la Natividad.

“Ukrainian Bell Carol”  

En cada casa de Ukrania, en la víspera del año nuevo (13 de enero), se canta la leyenda que reza lo siguiente:  “… una golondrina que llega a un hogar para anunciar buenos augurios y buena fortuna para el próximo año”.  A este canto primaveral, el compositor ukraniano Mykola Dmytrovich Leontovych agregó otros textos relacionados con otra leyenda mucho más navideña.  Dicha leyenda cuenta que:  “…cuando Jesús nació… todas las campanas de la tierra comenzaron a sonar en su honor”

El Villancico Ucraniano forma parte de una gran obra coral titulada Shchedryk, del compositor ucraniano Mykola Dmytrovich Loantovych (1877-1921). Fue interpretado por primera vez por estudiantes de la Universidad de Kiev en diciembre de 1916.

La melodía es una adaptación de una antigua «shchedrivka«, una canción que tradicionalmente se canta en la víspera del Año Nuevo ucraniano (13 de enero) y que augura buena fortuna para el año venidero. En «shchedryk«, Leontovych añadió la letra, que se basa en la leyenda que afirma que, cuando nació Jesús, todas las campanas de la tierra comenzaron a sonar en su honor.

Desde entonces, la melodía ha inspirado al menos cuatro villancicos diferentes, de los cuales elVillancico de las Campanas es el más famoso. Villancico de las Campanas fue adaptado (tanto la melodía como la letra) del original de Leontovych en 1936 por Peter J. Wilhousky (1902-1978), compositor, arreglista, profesor y eminente director coral, para un concierto con su famoso Coro de la Escuela Secundaria All City de Nueva York.

Sin embargo, Philip Sparke se basó en la melodía ucraniana original para crear este conmovedor arreglo.

 

Regalo de Navidad:

https://we.tl/t-WYoYzyr3JZ

https://youtu.be/xLN6WHWXTbA

 

Discurso de Margarita Lagunas para la despedida en la dirección de Miguel Á. Díez.

Señoras, señores, compañeros músicos, Sr. Director…

Me han encomendado, y lo hago con gusto, dedicarle unas palabras de agradecimiento y despedida a nuestro director.

Hoy, el día del concierto de Navidad, uno de los conciertos más importantes del año para nuestra banda; y que  desde hace 25 años, ha sido pensado y elaborado por nuestro director; y no exagero al decir, por experiencia, que siempre ha sido pensado, repensado y requetepensado,  elaborado, reelaborado y requeteelaborado, porque cuántas veces nos hemos encontrado sobre nuestros atriles: la Versión 1, la Versión 2 Musidrola, la Versión 3 Musidrola torre de la iglesia, la Versión 4 Torre de la Iglesia y letra grande, Versión 5 letra bonita…todas las necesarias para encontrar la perfecta, siendo esto un ejemplo de su dedicación, esfuerzo y buen hacer.

Una labor silenciosa y que no se ve, pero que está repleta de horas de trabajo y de planificación, de organización, de cavilaciones, y por qué no decirlo también de subir y bajar sillas, atriles, papeles y muchas escaleras.

Así con este trabajo nos ha presentado a grandes compositores: de Beethoven a Tchaikovshy, Berstein, Piazzola, Falla, Turina, Bericat y cómo no por él mismo.

Nos ha llevado de siglo en siglo, de estilo en estilo, del cine a la Tele, del misticismo al tenebrismo draculino, de cultura en cultura, de la literatura al circo, de continente en continente y de la tierra a las estrellas hoy mismo.

Nos ha retado en “Estancia”, con su “Reloj Cuántico”, “La Consagración de la Primavera” o “Cloud Factory

Y todo ello, mientras se empeñaba en enseñarnos a hacer bien un Forte, un Sforzando, un Forte-piano, los reguladores, a ir a tiempo o a entrar a la vez, a estar afinados y sobre todo ¡a hacer las dos pes!

Miguel, con este tesón y a modo de demiurgo platónico, nos has ido modelando años tras año hasta convertirnos en lo que somos hoy; has conseguido llevarnos hacia y en la misma dirección, hasta en la oscuridad y con mamparas; trabajo difícil, porque, como decía Celibidache “cien músicos de orquesta son cien seres humanos distintos con cien reacciones distintas a la misma partitura”, y más aún si estos son mañicos.

Y aun así has conseguido que seamos capaces de sentir tocando, de vivir la música. Por ello y por mucho más, te deseamos todo lo mejor y te damos las gracias por tu gran magisterio a lo largo de estos 25 años, que, por cierto, se han pasado demasiado deprisa.

Muchas gracias Miguel.

 

 

 

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